Durante el período del Terror se derramó tanta sangre, las más de las veces con tan precipitada desenvoltura, que sus efluvios acabaron por soliviantar la náusea en aquél por quien, en teoría, todo se hacía, el pueblo francés; razón por la cual éste acogió con alivio la ejecución del gran ejecutor, Robespierre, así como de sus inflamables compañeros. El vacío de poder creado por tales acontecimientos lo vinieron a llenar los hombres del “Termidor”, a saber, los diputados del centro de la Convención, Sieyès, Cambacerès, Boissy d´Anglas, entre otros. Su objetivo era luchar al mismo tiempo contra los epígonos del Terror y contra los realistas, “ni 1791, ni 1793”, proclamaban, para instaurar una república conservadora.
Así pues, se abrieron las prisiones, se produjo el retorno de los girondinos a la Asamblea y se calmó la agitación vendéenne con una amnistía. Se suprimió la Constitución del año I y se preparó la Constitución del año III, la cual marca un retroceso neto sobre la primera: los derechos sociales se hallan ausentes, se restablece el sufragio censitario y se dividen los poderes con objeto de conjurar ya sea una Asamblea omnipotente, ya sea la dictadura de un hombre solo. El legislativo es pues dividido en dos cámaras: el Consejo de los Ancianos y el de los Quinientos y el ejecutivo es colegial: cinco directores, conocido como “Directorio”. Sin embargo, lo que se preveía como una garantía, se revelará como un factor de bloqueo. El nuevo régimen, inspirado por una burguesía enriquecida por la especulación sobre los bienes nacionales y los llamados “assignats”, una suerte de bonos patrióticos, se revelará incapaz de contener la crisis económica, monetaria e industrial, así como alimentaria, que se desencadenó durante el invierno de 1795-96. En el campo, los pillajes aislados van evolucionando hacia una organización sistemática de los mismos por bandas de bandoleros armados. En la ciudad, se va agrandando un abismo de separación entre una minoría muy restringida que conoce el lujo, particularmente una juventud dorada que lleva una vida ostentosa hasta la extravagancia y el grueso del pueblo cada vez más acuciado por la miseria.
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LA REVOLUCIÓN FRANCESA EL FINAL – YouTube
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